Wednesday, April 27, 2011

El niño interior

¡¡Uy!! ¡Todavía alcancé miércoles!

La semana pasada quedé mal, lo sé... (niña mala, niña mala) pero hoy trato de reivindicarme aunque ya sea en las últimas horas de este miércoles.

Haré un repost del de la semana pasada con el texto que ya tenía, el ejemplo ya terminadito, aunque había quedado para el jueves pasado, más vale tarde que nunca.

Pero bueno, ya enfoquemos la atención a el tema de hoy, el cual es el próximo festejo del día del niño. En México, se festeja el día del niño el 30 de abril, pero esta celebración se da en muchos países. En 1954, la Asamblea General de las Naciones Unidas, instó a todos los países a celebrar el día del niño el día de más conveniencia. Las ONU lo celebra el 20 de Noviembre en conmemoración de la aprobación de la Declaración de los derechos del Niño en 1959 y de la Convención sobre los Derechos del Niño en 1989. (Wikipedia http://es.wikipedia.org/wiki/D%C3%ADa_del_Niño).

En México se acostumbra celebrar esta fecha sin falta. Los festejos que yo recuerdo de niña, consistían en algún pequeño festejo en las escuelas y una bolsita de dulces. Si, se que difiere muchísimo de los festejos actuales, en los que el festejo escolar dura casi todo el día, no son bolsitas de dulces si no bolsotas, brinca brinca, pasteles, payasos y por supuesto algún presente de parte de los papás. Aunque me atrevo a decir que los sencillos festejos de antaño me parecían mas genuinamente divertidos.

En fin, la cosa hoy no es la comparativa feroz, si no, la virtud de la niñez. Vivir sin preocupaciones y disfrutando cada momento, dormir a pierna suelta sintiendose seguro, asombrarse de los pequeños descubrimientos de vida. ¡Son cualidades que de adulto me encantaría tener!.

Y me pregunto, ¿Porqué y en qué momento perdí todo eso? Recuerdo hasta hace muy poco haber disfrutado como una enana caricaturas, peliculas, cuentos, lecturas... pero bueno, tal vez porque soy una persona un poco infantil. (jeje) Entonces, la pregunta bien planteada sería... ¿porqué los adultos perdemos esa magia?

Si, es cierto que en la edad adulta, tenemos responsabilidades que de pequeños no teníamos. Ir al trabajo, o simplemente la certeza de que, si no laboramos, no habrá un medio para subsistir. Si, tenemos un monton de cosas que nos llenan la cabeza de preocupaciones... pero aun así ¿porqué permitimos que la vida pierda ese brillo especial?

Puedo decir, que me encanta ver la luna llena, enorme sobre el firmamento, y pocas veces lo relaciono con algo romantico, cuando la veo, solo recuerdo la canción que mi mamá y/o mi papá me cantaban: "Cuando la luna se pone re grandota (o redondota, depende de la interpretación de cada quien) como una pelotota y alumbra el callejón, se oye el maullido de un triste gato viudo..." hasta ahí se queda mi memoria, y luego la empiezo de nuevo.

Si supieramos vivir con la despreocupación de un niño, aún enfrentando la responsabilidad de la vida diaria de un adulto, creo que habría menos personas enfermas en el mundo. A menos que seas un médico, ninguna vida depende de un trabajo apresurado, mal hecho y mal vendido. De ahi que todo el mundo aconseja que ames lo que haces, y si no lo amas lo hagas con entusiasmo y contento, para que tu cuerpo no sufra las consecuencias de una persona infeliz.

Me gustaría poder dormir a pierna suelta... pero tampoco puedo cegarme a la realidad. La ciudad en la que vivo sufre grave violencia, pero no por eso voy a dejar de disfrutar caminar algunas cuadras para llegar con mi mamá, o ir a pie a la tienda que esta a media cuadra de mi casa.

Y hablando de la tienda, comparto algo que me paso hace un par de días:
Fuí a la tienda a pie, en un rato en el que me quede sola en casa. Me compre una coca-cola, si una gigante para mi gran gusto por el líquido burbujeante, y también me compre dos chocolates, uno para mi y otro para mi novio. Platiqué un poco con la señora que cobra, que me parece una persona muy agradable y salí de la tienda para caminar de regreso a casa. Un carro venía en sentido contrario a mi y las dos personas que venían dentro se me quedaron viendo con una cara extrañada, creo que pensaron "y esta vieja loca ¿que?" Entonces me di cuenta que yo venía sonriendo. Traía una sonrisota de oreja a oreja, porque había disfrutado de la mini platica con la dependienta de la tienda, venía con mi cocota y mis chocolates,  y disfrutando del vientesito que hacía. Iba de regreso a mi casa y todo estaba bien.

Si disfrutamos de las pequeñas cosas... tal vez nos vean feo, o tal vez contagiemos la sonrisa. Prefiero pensar que puedo ser contagiosa.

Cuidemos al niño que fuimos alguna vez, para que no se pierda en montones de recibos y cuentas por pagar, de empleos desagradables y estrés cotidiano por variadas que sean las razones.

¡¡Feliz Día del Niño!! para aquellos que aún lo son, aquellos que no hemos dejado de serlo y aquellos que estamos recuperándose de la enfermedad de la adultez.

Les dejo una foto mía para conmemorar esta fecha: 


3 comments:

  1. Por el niño que fuí, lucho por ser el adulto que soñé. :)

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  2. WOW, me gusto mucho el post!!!!!! y la foto... me encantaaa!!!!!!

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  3. Ah pero como extraño el poder caminar en las calles!

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